2007 – 2008. (Argentina). Proyecto de Intervenciones de Desarrollo Urbano, residencial y ambiental de la Región Metropolitana de Buenos Aires. Financiación: Banco Interamericano de Desarrollo.

País: Argentina

Lugar: Buenos Aires

Cliente: BID-Banco Interamericano de Desarrollo

Año: 2007

Colaboradores: Josep Antequera Baiget, ambientalista. Dolors Clavell Nadal, abogada. Manuel Ferreira, economista. Lina Llorente Sanchez, arquitecto.

Descripción: En respuesta a la compleja situación que presenta la Región Metropolitana de Buenos Aires, el Programa desarrolló una Asistencia Técnica en acuerdo con la Subsecretaría de Urbanismo y Vivienda del Gobierno Provincial de Buenos Aires (SUV GPBU), la cual analizó y propuso respuestas a la situación que presentan los bordes periurbanos de los municipios existentes, quienes deberían de constituirse como centralidades periféricas capaces de aglutinar servicios a la población y estructurar el crecimiento residencial que actualmente se da en la Región con tejidos difusos o poco jerarquizados. La AT planteó a partir de los recursos derivados del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo, poner en marcha un programa de fondos concursables condicionado a la consecución de unos objetivos y destinado a la urbanización de áreas de nueva expansión en los municipios de la Región Metropolitana de Buenos Aires, así como operaciones de redensificación en zonas consolidadas.

En cuanto al desarrollo del sistema metropolitano de gestión ambiental, preparación de dos proyectos de inversión con alcance metropolitano en áreas verdes, planteando un mecanismo adecuado de gestión.

 

Programa de Desarrollo Urbano. Región Metropolitana de Buenos Aires

En respuesta a la compleja situación ambiental y residencial que presenta la Región Metropolitana de Buenos Aires, el programa en acuerdo con la Subsecretaría de Urbanismo y Vivienda, focalizó su intervención en analizar y proponer respuestas a la situación que presentan los bordes periurbanos de los municipios existentes, los cuales deberían de constituirse como centralidades periféricas capaces de aglutinar servicios a la población y estructurar el crecimiento residencial que actualmente se da en la Región con tejidos difusos o poco jerarquizados. En este sentido, el proyecto propuso esencialmente un sistema urbano capaz de afirmar los tejidos municipales existentes y el fortalecimiento de sus centros.

 

 

Esta medida se justificaba en cuanto que:

 

1.-  Aprovecha y rentabiliza la trama e infraestructura existente.

2.-  Mejora la economía municipal.

3.-  Crea concentraciones que facilitan el transporte colectivo.

4.-  Desarrolla la actividad económica de los servicios existentes en el municipio

5.-  Evita la ocupación indiscriminada e impermeabilización del territorio.

6.-  Reduce la circulación automovilística.

7.-  Incrementa el valor del suelo dentro del municipio.

8.-  Libera suelo para otros usos.

9.-  Desocupa tierras para el filtrado de aguas que alimentan las capas freáticas.

 

 

Para conseguir este objetivo de recomposición de la actual constelación urbana metropolitana y el fortalecimiento de las bases territoriales históricas fundamentadas en las tramas municipales, el programa recomendó la adopción de dos principios, que al mismo tiempo eran el bloque principal sobre el que se asentaba y justificaba el resto de recomendaciones.

  • Evitar la actual Urbanización difusa, que en forma de promociones de vivienda de baja densidad se sitúan en ubicaciones alejadas de los núcleos urbanos., en área rural y sin infraestructuras básicas.
  • Preservar y aumentar el suelo todavía vacante, conservando las tierras actualmente disponibles e incrementando esta superficie. Por la misma acción y en la medida que sea posible, recuperando los terrenos ocupados por las villas miseria.

En el orden estrictamente instrumental y partiendo de la realidad descrita y de las políticas que actualmente despliega el Gobierno de la Provincia, el Programa desarrollado por ERV Arquitectes Ass. SLP se fundamentaba en una estrategia que se componía de tres elementos:

  • Reducir el montante global que precisaría el Estado para satisfacer la potencial demanda de vivienda para sectores de bajos ingresos en la Región Metropolitana de Buenos Aires.
  • Hacer participar al sector privado y en particular a las Instituciones Financieras del país en la financiación de los Planes de viviendas, incorporando a las familias con ingresos considerados de estrato medio reales a las fuentes formales de financiación.
  • Desarrollar tipologías de crecimiento más compactas para llegar a preservar los espacios libres aún existentes en la Región Metropolitana de Buenos Aires, por otro lado vitales para la recarga de sus propios acuíferos.

Para conseguir estos objetivos, la Subsecretaría de Vivienda y Urbanismo de La Región Metropolitana de Buenos Aires, a partir de los recursos derivados del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo, debía poner en marcha un programa de fondos concursables destinado a la urbanización de áreas de nueva expansión en los municipios de la Región Metropolitana, así como operaciones de re-densificación en zonas consolidadas.

 

 

Para optar a estos fondos se contaba con la participación de las municipalidades que podían presentar propuestas, así como las administraciones públicas que poseyeran suelo vacante o estuvieran en disponibilidad obtenerlo, en áreas urbanas y los propietarios privados que cumplieran los requisitos. Como administración local con competencias en la ordenación de su territorio, las municipalidades se consideraban colaboradores preferenciales del programa facilitando:

  1. La gestión y dominio del suelo para la realización de promociones de vivienda que permitan la compactación de su territorio y en consecuencia restringiendo la construcción de nuevos barrios cerrados dentro del límite de su partido.
  2. El realojo de los habitantes de las villas miseria ubicadas fuera del perímetro urbano consolidado, a quienes se destinarían un alto porcentaje del 30% de viviendas destinadas al Plan Federal.
  3. El reciclaje del suelo liberado para usos agropecuarios (concesión de huertos urbanos, forestación, vivero de plantas municipal, etc.)
  4. Delimitación de los ámbitos de aplicación del programa.

 

 

Una segunda acción desarrollada dentro del Programa fue la de redactar un Plan Director de Áreas Verdes y Corredores Ecológicos de la Región Metropolitana de Buenos Aires.

El objetivo de todo Plan Director consistió en establecer la estructura general del ámbito regional. En nuestro caso, atendiendo a las particularidades y a las necesidades de organización espacial de la región metropolitana, este Plan debió dictaminar como elemento fundamental, sobre la estructura general que definía “el vacío” de este mismo territorio, ordenando sus disponibilidades entendidas con carácter integral, como espacio desocupado y también como intersticio situado entre sectores edificados.

Asimismo se propuso un Ente ejecutor del Programa, que se definió como el instrumento gestor del sistema de espacios libres metropolitanos y como elemento promotor de dicho sistema, sus áreas verdes y los corredores ecológicos.

En este sentido, el Plan debía ser entendido no tan sólo como un documento de ideas o de recopilación de recomendaciones, si no como herramienta de creación y administración, el cual participaba del sistema que trataba de articular la dimensión pública de respeto, mantenimiento y protección futuro de los recursos, con la dimensión particular de uso y disfrute contemporáneo de estos mismos recursos. Por ello debía abordar la esfera proyectual y también la normativa, para que de este modo facilitara la labor de las instituciones locales e su función de concreción del Plan y también en su posible regulación punitiva.

 

 

Con este fin los objetivos del Programa consistieron en:

1- En primer lugar y a partir de los estudios existentes y del avance de plan en proceso de elaboración, establecer los principios rectores para la ordenación del sistema de áreas verdes de la región o Plan Director de Áreas Verdes y corredores ecológicos, facilitando el uso adecuado al ámbito territorial en el que se encuentra y a la dimensión y estructura ambiental que posee.

2- Definir un Órgano de gestión concertado entre administraciones públicas regionales, instituciones privadas, el Municipio de Buenos Aires y la sociedad civil, capaz de asumir la preservación, explotación y el mantenimiento del conjunto de espacios libres existentes en la región.

3- Determinar los recursos necesarios para el desarrollo de la componente para los tres primeros años de su puesta en funcionamiento y a partir de experiencias de otros países, sugerir formas de financiación complementarias a las habituales, que se derivan de la función pública que estos espacios de uso público ejercen en la ciudad.

De este modo el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires creaba un Ente con competencias en su Región Metropolitana, al cual a través de los fondos procedentes del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo, le dotaba de los fondos necesarios para su funcionamiento durante un periodo no inferior a tres años, además de una asignación anual para que responsabilizarse de la gestión de todos aquellos espacios libres de su competencia los cuales se le transfería para su explotación en régimen de cesión de uso.

 

 

Paralelamente y una vez constituido el Ente, este debía velar por el patrimonio verde de la Provincia así como de los espacios públicos de todos aquellos municipios de la Región Metropolitana que tuvieran a bien adherirse a su ofrecimiento. Su gestión sería global, incluyendo desde la realización de nuevos espacios hasta el mantenimiento, esto incluyendo la conservación, la restauración el diseño de espacios, los trabajos habituales de jardinería, así como los servicios que facilitaran su uso y disfrute, mobiliario, equipamiento, servicios, información y dinamización. Asimismo debía ocuparse de las tareas de sensibilización, formación y educación ambiental.

En este contexto el ente gestor del Plan mantenía un protagonismo inductor de iniciativas que relacionaban el campo, las reservas naturales y los espacios protegidos, con su función urbana, al tiempo que facilitaba, gracias a las economías de escala que fuera capaz de generar, su conservación, explotación y mantenimiento. Para ello contaría con los recursos patrimoniales de la Provincia y también de los pertenecientes a los municipios de la Región Metropolitana con quienes establecería convenios específicos relativos a los espacios libres existentes en su partido.

En cuanto a los recursos financieros otros que los asignados por la Provincia y los de inicio procedentes del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo, el ente contaría con aquellos procedentes de los distintos contratos de gestión que suscribiera ya fuera con los ayuntamientos, las universidades, los ministerios, o cualquier otra institución propietaria de suelo que tuviera a bien convenir con el ente un acuerdo de provisión de servicios, además de todos aquellos que por sus propios medios fuera capaz de generar.

 

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